[ aplausos ]
[aplausos] ¿Qué tal, muchachos? Yo sí
los veo bien.
Me gustaría que me dijeran con sus
dedos, con los días que tienen, a menos
que alguien haya tenido un accidente.
Díganme, ¿qué tan buenos profesionales
creen que son o van a llegar a ser? Con
sus dedos. Uno siendo Paco pésimo y 10
siendo extraordinario.
¿Qué tan buenos profesionales son? ¿O
van a llegar a ser el cero? ¿Es que
estás dormido? Fabuloso. 10 10. Un siete
por ahí, ocho. Maravilloso. Ahora con
los mismos dedos, díganme, ¿qué tanto se
van a esforzar o se están esforzando
parac ese buen profesional? 10, 10, 10,
un tres por ahí. Qué lástima. Sate por
ahí. Va, va. Maravilloso, maravilloso.
Me gusta ver esos números. Me esperaba
ese tipo de números porque en teoría ser
un buen profesional significaría
tener más éxito profesional.
Pero en los últimos años, muchachos, ha
observado que hay un activo intangible
poderosísimo, que puede predecir de
mucha mejor manera el éxito profesional
que cada quien va a tener. Y no es ser
un buen profesional y no es tu
currículum,
es la visibilidad
que tanto te conocen. Y es que ser un
buen profesional, tener talento, pero
que nadie lo sepa, hace que no te puedan
comprar, contratar o ni siquiera
considerar.
Y pensamos que la visibilidad nos la va
a dar nuestro trabajo o nuestro
currículum. Mi trabajo habla por mí. Mi
currículum habla por mí. No es cierto.
Tu trabajo no habla por ti. Tu
currículum no habla por ti. Tus ideas no
hablan por ti. Tu producto, tu servicio,
tu emprendimiento, tu logo, tu
trayectoria no habla por ti. ¿Sabes
quién es la única persona que sí habla
por ti? Tú. Y aunque tu currículum habla
por ti, ¿por qué no hablar tú por tu
currículum también? Aunque tu trabajo
hablara por ti, ¿por qué no hablar tú
por tu trabajo también? ¿Por qué no
hacer las dos?
No son excluyentes.
Porque hoy, muchachos, hoy no
consideramos al mejor, consideramos al
que más conocemos y al que más
reconocemos, al que ubicamos. Y si tú
eres un buen profesional, pero nadie
sabe que eres un buen profesional, ¿cómo
le voy a hacer para acercarme? No
importa la cantidad que hayas sacado, el
número que tengas en tu promedio, la
cantidad de empresas que hayas fundado,
si no te conozco, ¿cómo le hago para
acercar? No se puede. No es trabajar
solamente aquí, es trabajar acá. Es
pasar de esconderte a exponerte. Pero
eso da muchísimo miedo. ¿Cuántos
speakers hoy dijeron, "Estoy temblando
porque esto cuesta mucho trabajo" o
dijeron, "Cuesta más trabajo estar en
este círculo que saltar una cascada de
25 m." ¿Cuántos dijeron eso?
Increíble que esto cueste trabajo. Claro
que cuesta, pero cuando eso le sumas que
una de las características, muchachos,
más buscadas por los reclutadores hoy en
día, antes y en el futuro también,
porque no se puede reemplazar con la IA,
es la comunicación efectiva y que una de
las características más deseadas en los
líderes empresariales hoy también es la
comunicación efectiva. Tenemos que
llegar a una conclusión lógica,
muchachos, que si no te expones, si te
escondes, te pierdes de oportunidades
profesionales y te pierdes del éxito
empresarial. Quizá pierdas en contra,
como yo les llamo, de un tonto
extrovertido, una persona menos
preparada que tú, pero que se atrevió a
hacerlo. Porque da miedo hablar en
público. Todos los speakers que han
pasado han estado temblando. Yo también.
Y los que vienen también. Y tú también.
No es que tu trabajo hable por ti, es
que tú hables por ti. Tienes que
aprender a hablar, tienes que aprender a
comunicar, tienes que aprender a
exponerte, a hablar en público.
Pero, ¿cuántos atreverían a estar aquí
ahorita? Poquitos. Si apenas nosotros
nos atrevemos, imagínense,
cuesta trabajo. Hay investigaciones
maravillosas, muchachos, que más del 80%
de los seres humanos adultos, los niños
no les importa por alguna razón, pero a
los adultos sí nos importa, nos da miedo
hablar en público. Y no es un poquito de
miedo, eh, muchísimo miedo, al punto de
que preferimos no hacerlo.
Es más, el miedo a hablar en público
está catalogado como el miedo más
importante de los seres humanos adultos.
Obviamente cuando quitas el miedo a
morir en un campo de batalla o en una
zona de guerra, cuando quitas eso, el
miedo a hablar en público está hasta
arriba.
Eso significa que entre más miedo
tengas, menos te vas a exponer, menos
vas a hablar, menos vas a decir, "Yo
mejor que lo haga alguien más." Menos
oportunidades tienes, menos visibilidad
tienes y te transformas en lo que yo
llamo un profesional invisible.
O sea, eres muy bueno en lo que haces,
pero nadie sabe que eres muy bueno en lo
que haces. y de nada le sirve al mundo y
de nada te sirve a ti.
¿Cómo le hacemos para combatir el miedo
hablar en público? Porque si queremos
más visibilidad, tenemos que empezar a
expresarnos. ¿Cómo le hacemos para
cambiar el miedo? No es un arte, es una
ciencia. Hay medicina y biología detrás,
muchachos. No es interpretación, hay
estudios de esto. Es maravilloso cuando
empezamos a entender, como diría el
libro del arte de la guerra, solo puedes
vencer a tu enemigo cuando lo entiendes.
Entonces, ¿por qué sentimos miedo?
Porque lo sentimos nosotros como seres
humanos principalmente, pero cualquier
otro animal también siente miedo. ¿Por
qué? No es malo el miedo, en realidad es
bueno. Es una ventaja evolutiva,
muchachos.
Es una ventaja adaptativa. Hace que te
alejes de lo que parece un poco
peligroso para que no te mueras.
Y sabes cómo se ve una persona cuando
tiene miedo se ve más o menos así.
Esto es lo que pasa cuando sentimos
miedo y nervios, muchachos. Esto es lo
que pasa. No importa quién seas, no
importa de dónde vengas, no importa
quién te espante, hacemos exactamente lo
mismo. Fíjense bien, véanlo con los
lentes correctos.
Todos abrimos más los ojos cuando nos
espantamos y tenemos miedo. Todos
ensanchamos la nariz cuando tenemos
miedo. Todos abrimos la boca cuando
tenemos miedo. Echamos el cuerpo para
atrás, sacamos las manos como si fueran
garras y sacamos un sonido que no
pertenece a nuestra tona de voz. Ah,
todos. ¿Por qué? Pero quizá más
interesante aún, muchachos, ¿por qué
cuando alguien te espanta que conoces,
te espantas? A pesar de que lo ves, lo
reconoces, "Ah, es mi amigo, me espanto.
¿Por qué pasa eso?" O sea, si vemos
cualquier video en cámara lenta, nos
vamos a dar cuenta que la persona entra
a la habitación, digamos, voltea a ver,
reconoce a un amigo, un compañero, su
pareja y decide hacer esas cosas tan
raras. ¿Por qué? Y aquí es cuando me me
muerdo curiosidad y me pongo a
investigar por qué pasa eso y voy a
dejar de hablar de personas y voy a
empezar a hablar de cerebros porque el
cerebro es maravilloso, pero también
está loco. El cerebro no ve. El cerebro
no vio a ninguna de las personas.
Reaccionó antes de pensar. actúa en vez
de analizar. ¿Por qué? Porque es
evolutivamente conveniente, muchachos.
Porque el cerebro solamente tiene un
objetivo, garantizar que no te mueras.
Garantizar que vivas lo suficiente como
para que tus hijos tengan hijos y va a
ser lo que se necesite para que
sobrevivas. De la forma más cruel que
existe. Si alguna vez han visto una
persona que se está ahogando, no importa
si cerca un familiar, sus hijos, su
pareja, un salvavidas, va a intentar
agarrarse y hundirlo con tal de tomar
una bocanada de aire.
va a ser lo que sea con tal de
sobrevivir.
Es mucho más conveniente y reaccionar y
luego ver que era mi amigo. Ah, es mi
amigo. Ah, no, es un asesino. Y ahora sí
reacciona. Imagínense que van por la
calle caminando, muchachos, o por una
selva, un bosque, y de repente sientes
algo que te acaricie la pierna aquí a un
ladito y escuchas un
y volteas y te das cuenta que hay una
cosa verde así enrollada haciendo,
hay dos tipos de personas. El primero,
el que dice, "Esta será una serpiente
venenosa." A ver, "Ay, si es venenosa,
corre." O el segundo que dice, "Ay, una
serpiente." ¿Cuál creen que tiene más
probabilidad de sobrevivir, muchachos?
¿El primero que se puso a ver o el
segundo que reaccionó?
El segundo, claro. Pero no era una
serpiente, era una manguera que tenía el
agua así salida y por eso está
haciéndola así. Pero evolutivamente
conveniente. Si parece serpiente, actúa
como serpiente. Si parece peligroso,
actúa como peligroso. Porque me conviene
para no morir. El miedo es bueno,
muchachos. El miedo es muy bueno. Hoy
estás vivo por lo cobarde que ha sido en
tu vida. Piénsalo así. El miedo es el
que te dice, "Y si no metes la mano al
fuego, no voy a ser." Esí que te dice,
"Mejor no metas la cabeza en ese
agujero." O el que si vas caminando a
medianoche en el centro te dice, "¿Y si
no te metes por ese callejón oscuro?" No
vaya a ser una de malas. Eso es lo que
hace el miedo. Hoy estás vivo por
miedoso. Perfecto. El miedo es útil. El
miedo sirve. Los griegos tenían una
palabra para este miedo deos. El miedo
deos es el funcional. Hay un miedo que
no te funciona, que te paraliza. Lo
llamaban fobos. Y la palabra fobia viene
de esa palabra fobos. Ahora es fácil
entender el miedo, muchachos, cuando
hablamos de serpientes, agujeros oscuros
o callejones, ¿no? Pero, ¿y el miedo
hablar en público? ¿Como por qué le
tenemos miedo al público?
No tiene sentido.
O sea, ves un montón de gente y te da
miedo porque hay mucho público y corres,
¿no? ¿De qué sirve el bien hablar en
público?
Bueno, es un poco más complejo,
muchachos, pero cuando le cambias el
nombre tiene todo el sentido del mundo.
No existe el miedo a hablar en público.
No existe. Hay que cambiarle el nombre
porque lo que sí existe es una cosa que
se llama miedo a la pérdida del estatus
social. A eso sí da miedo, porque meter
la pata y equivocarte en privado no pasa
nada. Tú en tu cuarto y en tu casa
puedes equivocarte lo que tú quieras,
pero equivocarte en público hace que
pierdas estatus social.
Tú tienes los amigos que tienes, las
empresas que tienes, te relacionas con
quien te relacionas, el trabajo que
tienes, vives donde vives, por lo que
opina la gente de ti, aunque suene un
poco duro, ¿no es cierto? Claro que sí.
Si los demás creyeran que eres
mentiroso, te juro que no son tus
amigos. Si públicamente haces algo que
te haga parecer mentiroso, eres
mentiroso para todos. Y el cerebro lo
sabe bien. No importa si eres
estudiante, empresario, CEO o
presidente,
perder el estatus social. es permanente
y se los quiero demostrar. Ahí les ve el
video. Mucha atención.
Estamos ya por bajar acá en Oaxaca.
Estamos a
a un minuto de aterrizar a menos, como a
5 minutos.
Epidemiólogos.
Epidemiólogos.
Ahí tenemos, muchachos. No importa si
eres presidente del país que sea, si
metes la pata públicamente, no importa
si ya pasaron 12 años, 10 años, 20 años,
50 años, tus reputaciónes, tu
repetición, sí se van a acordar de ti.
Tu cerebro lo sabe, lo sabe muy bien y
entiende que cuando hablamos en público,
las probabilidades de meter la pata aquí
son altísimas.
Todos los speakers que han pasado, les
garantizo que se han equivocado todos.
Yo me equivoqué, ya lo vieron en el
video. Los que vienen se van a
equivocar. El cerebro sabe que
equivocarse es un suicidio social porque
todo el mundo te está viendo. Y lo que
va a hacer el cerebro es meterte una
serie de sustancias al cuerpo para
sentirte tan mal, hacerte sentir tan
incómodo y tan feo que digas, "No, mejor
ni me acerco, mejor ni lo pienso." Estas
dos sustancias, muchachos,
estamos ya por
o qué onda. Adrenalina y ya vieron,
adrenalina y cortisol.
Son dos hormonas que tu cerebro manda a
producir que te hac sentir tan feo
que algunos tiemblan y otros prefieren
aventarse de una cascada de 25 m. El
cortisol es la hormona del estrés. La
adrenalina, la de la energía. La
adrenalina se segrega por las glándulas
suprarrenales, muchachos. Por eso tienes
ganas de hacer pipí. No, no es normal
sentir ganas de hacer pipí porque no es
pipí. Y tampoco son mariposas en el
estómago, no son insectos y no es orino,
es adrenalina en tus riñones.
Básicamente,
la pregunta que deberíamos hacernos es
cómo controlamos estas dos, porque todo
lo que sientes cuando vas a hablar,
todo. Te tiembla la mano, se te seca la
boca, se te olvida lo que vas a decir,
caminas como tigre encerrado, pones las
manitas aquí porque no sabes dónde
ponerl, las metes a la bolsa, se te
olvida hasta tu nombre. Todo eso que
sientes cuando vas a hablar son
consecuencias hormonales. Es la punta
del iceberg, muchachos. Lo que está
debajo del iceberg es la adrenalina y el
cortisol. Todo lo que sientes es
consecuencia de esas dos. Todo.
Entonces, si estás sudando de las manos,
la solución no es secarte las manos,
ponerte guantes o magnesia, porque eso
es ir a las consecuencias, no las
causas. Se te olvida lo que vas a decir.
La solución no son diapositivas o
diagramas mentales, porque son
consecuencias. Hay que ir a las causas.
Si quieres vencer la ansiedad o el
miedo, a hablar en público, porque ya
vimos que es pérdida de estatus social,
tienes que saber qué es lo que piden
estas dos hormonas, adrenalina y
cortisol. Y como tu sangre está
literalmente saturada de hormonas, es
mucho más fácil empezar con las fórmulas
de control físico para rematar con
fórmulas de control psicológico. Hay
maneras de abordar esto para que antes
de de exponerte no te pongas todo mal.
¿Qué es lo que pide el cortisol,
muchachos? El cortisol pide oxigenación.
Eso es lo que pide. Normalmente estamos
acostumbrados a respirar como profesor
de educación física
y no está mal respirar así mientras no
usemos el cuerpo, pero el cortisol me
gustaría que te lo imaginaras como este
ente que tienes a un lado que te quita
oxígeno. ¿Por qué te lo quita? Para
llevar a los grupos musculares y que te
puedas tensar mucho mejor para resistir.
Cuando respiramos como profe de
educación física, te quedas sin aire
porque el cortisol te lo quita,
por eso te quedas y no puedes hablar o
se te seca la boca.
Vamos a combatir el cortisol con una
técnica muy sencilla que le enseño a
todos mis alumnos. Respiración
diafragmática, respiración de yoga. Sí,
pero mejor esta. Siéntense bien, por
favor. Pongan su mano derecha, si son
diestros, en el pecho y su mano
izquierda en la base pancita. Perfecto.
Ahora, esto es lo que va a pasar. Van a
inhalar despacito primero nariz,
obviamente, y vas a inflare.
La pancita, hasta que ya no puedas
inhalar más. Más o menos así.
Inla la panza y luego vas a volver a
inhalar al pecho
y vas a exhalar
bien. No es normal y hacer dos inhala y
una exhalación, eh, para que sepas. Pero
sí con eso entendemos cómo funciona el
cuerpo. Ahora vamos a hacer solamente
una inhalación desde abajo hacia arriba
y una sola exhalación. ¿Listos? Una,
dos, tres. Primero pancita.
¡Uf!
La idea es que metas tanto aire como
puedas, porque el cortisol va a agarrar
un pedazo y tú te quedas con otro. Cada
que sientas ese uy que se siente cuando
vas a empezar a hablar, respira profundo
como lo acabo de enseñar. Vas a inhalar
nervios, vas a exhalar estrés y te vas a
tranquilizar mejor. El cortisol tiene lo
que se necesita. La adrenalina es otro
rollo diferente. La adrenalina, la de la
energía. Si alguna vez han visto en las
noticias algún papá, algún padre de
familia rompiendo las parias de su casa
para sacar a su familia de un incendio,
es por la adrenalina. Es la que nos
permite pelear con cocodrilos, pelear
con tiburones. Ha habido mujeres que han
levantado automóviles para sacar a sus
hijos por debajo.
Y hay imágenes como esta de mujeres
rompiendo las paredes metálicas de un
camión para sacar la persona que está
dentro. La mujer maravilla.
Definitivamente es humanamente imposible
doblar el metal y aún así con la
adrenalina puedes la hormona de la
energía. Ahora imagínate tener ese
potencial para doblar metal y estar aquí
hablando. Pues claro que explotas porque
aquí no estás usando ningún grupo
muscular, muchachos. Ninguno. No a su
máxima expresión. Camino un poquito, me
muevo un poquito, pero no estoy doblando
metal. si tienes aquí muchísimo
potencial que no estás usando y es por
eso que para deshacerte la adrenalina
tienes que distribuirla. Esa es la
palabra clave, distribución. Los mejores
speakers del mundo se sacuden así o
saltan así o hacen aerobics. A mí no me
gusta. Lo que están haciendo es liberar
la energía. Vamos a liberarla nosotros
sin hacer aerobics y sin sacudir la
pelusa. Fíjense bien otra vez. Siéntense
bien, por favor. Ahorita no van a sentir
nada porque no están nerviosos, pero
pónganse aquí. Van a ver que sí.
Como si te levantaras en la mañana, vas
a estirar la espalda. Entonces, fíjate
bien. Brazos extendidos, cierra los
puños muy fuerte, aprieta los bíceps y
truénate la espalda bien rico. Así.
Y es inevitable hacer el Ah, qué rico.
Hasta se siente bien. Deberíamos hacerlo
más seguido, ¿verdad?
Pero sin darte cuenta, lo que realmente
estás haciendo es presionar tus bíceps,
presionar tu espalda y la adrenalina
divina, ¿qué tiene? ¿A dónde irse? Dice,
"Vámonos para acá." Y te deja de
molestar. La clave es distribuir la
energía, no quitártela porque no te la
quitas. Ahora, sabiendo qué le vamos a
dar a la adrenalina y al cortisol,
podemos trabajar con la mente porque la
mente te juega sucio. Y es normal pensar
en una serie de escenarios catastróficos
que van a pasar acá. Y cuando te
imaginas algo muy bien, el cuerpo actúa
en consecuencia de eso.
¿Es normal que pensemos que las cosas
van a salir mal o que nos van a juzgar?
Sí, nos van a juzgar y sí van a salir
mal. ¿Ya vieron?
Pero podemos hacer un par de cosas antes
de una presentación y después de la
presentación o durante una presentación
para tranquilizar la mente. Esto lo
llamo la barrera de los 4 minutos,
muchachos. Y es que hablar en público,
dar una presentación, es como un vuelo
de avión. ¿En dónde le cuesta más
trabajo al avión hacer lo que hace? Al
despegue, exactamente. Tiene 0% de
velocidad, 100% de fricción y 100% del
peso, que es el combustible. Tiene que
agarrar vuelo para poder despegar. Lo
mismo es en una presentación. El momento
más complicado no es al final y no es
durante, es al principio. Hay un estudio
maravilloso que dice que esto que
sientes tan feo cuando vas a estar en
público, que son todas las consecuencias
hormonales todas todas todas se
sienten un máximo de 4 minutos. Yo lo
llamo la barrera de los 4 minutos.
Este estudio dice que no hay gente a la
que le dure más, solo hay gente a la que
le dura menos.
Esto tan terrible que sientes
dura muy poquito. A mí me dura como 10
segundos. En lo que camino de aquí atrás
para acá y les doy la primera palabra,
ya se me quitó. Quizá a ti te duran 3
segundos, quizá a ti 7 segundos, quizá a
ti 73 segundos. El tema es domina tus
primeros 4 minutos. No es memorizar los
primeros 4 minutos. Memorizar es
terrible. es dominar, entender tu
presentación por un máximo de 4 minutos,
porque si empiezas bien, continúas bien
y terminas bien. Esa es la idea. Domina
tus primeros 4 minutos. Eso es para
empezar la presentación. Pero, ¿qué pasa
durante la presentación? Es normal que
el feedback que recibas no siempre sea
bueno. Ni Jesús pudo con todos. Es
imposible que le caigas bien a todos. Va
a haber gente que en tu presentación
piense que es el momento correcto para
empezar a ver redes sociales. Perfecto.
Habrá gente que piense que tu
presentación es el momento ideal para
dormirse un ratito porque está
calientito. Perfecto. Idealmente tu
cerebro va a voltear a ver esas
personas. Señalo random, no es que seas
tú o tú, solo señalo random porque es
más fácil saber qué es lo que me causa
malestar para evitarlo. Pero por cada
persona que está en su celular, hay otra
que está enamorada de lo que estás
diciendo. Y esto yo lo llamo friendly
face. Y la técnica es find a friendly
face. Encuentra una cara amistosa por
cada persona que está en redes sociales.
Es un ejemplo, no estás tú ahí. Va a
haber otra que esté así. Me encanta por
cada uno que esté así, va a haber otro
que esté.
Tu trabajo es encontrar esas friendly
faces en el público.
Una cara aquí, una cara, otra cara acá.
Tú eres mi friendly face. Entonces,
cuando yo me siento un poquito mal,
siento que voy medio mal, volteo a ver a
mi friendly face, me está sonriendo como
un solecito, digo, "Ay, me siento bien,
continúo, me siento mal otra vez, veo mi
friendly face, me está sonriendo.
Gracias, continúo bien, porque quieres
un feedback positivo. Si tienes una
friendly face aquí, una friendly face
acá y una friendly face acá y las
volteas a ver, el público siente que los
estás viendo a todos y durante la
presentación no te sientes mal."
Muchachos, estas son cuatro fórmulas
para perder la ansiedad y el miedo a
hablar en público, que ya vimos que no
existe. A mis alumnos les enseño hasta
33 formas diferentes, pero no es la
cantidad de soluciones que conozcas, es
que encuentres la que te sirve a ti para
vencer 4 minutos, pasar de esconderte,
exponerte y que dejes de ser un
profesional invisible. Porque hoy en
este mundo hiperconectado e hipercetido,
muchachos, no gana el mejor ni el más
preparado, sino el que mejor habilidad
tiene para comunicar sus ideas. O, como
me gusta decirlo, en igualdad de
condiciones, el que mejor comunica gana
y aquí están para ganar. Muchas gracias.
[aplausos]
[aplausos]

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